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Historia

La APNA fue fundada en el año 1993 por Lydia Wiedamann y Hanns A. Hiller en Santa Cruz, Bolivia. El reconocimiento de su personería jurídica por parte del Estado Boliviano se obtuvo en el año 1997. El motivo para la fundación fue la constante expansión de la pobreza en los diversos estratos de la población, sobre todo el de los niños, debido principalmente a la descontrolada migración desde el Altiplano hacia la llamada "tierra prometida" de Santa Cruz. Los niños son los miembros más desprotegidos dentro de la familia y deben soportar la peor de las suertes. Generalmente son abandonados por sus progenitores y por la sociedad, quienes poseen un grado minúsculo de responsabilidad. Al fracasar los lazos tradicionales, estos niños son expuestos a los peligros de la calle, donde se impone la ley de las drogas y la violencia.
Es en este punto que la APNA brinda su ayuda con el fin de ofrecer a los niños una alternativa positiva y constructiva a través de los diferentes proyectos, brindando cuidado amoroso, compañía y protección.

Situación Social en Bolivia

La situación social en Bolivia, desde el punto de vista europeo, se podría definir como catastrófica. Bolivia es el país más pobre del continente Sudamericano. La gran mayoría de la población vive por debajo de la línea de pobreza.
Santa Cruz, antes una ciudad amena, situada en los llanos subtropicales del Oriente Boliviano, pero en los últimos 15 años ha tenido que soportar una enorme migración desde el Altiplano que ha hecho colapsar todas las estructuras. La ciudad no ha podido soportar hasta hoy la llegada de más de 700.000 personas en un período de tiempo tan corto. Un gran cinturón de construcciones muy pobres se ha formado alrededor de la ciudad.

En lugar de las esperadas mejores condiciones de vida los recién llegados encontraron falta de trabajo y desarraigo, que con el paso del tiempo ocasionaron la desintegración social. Los padres se vieron sobrepasados en su capacidad de hacer frente a esta problemática y es así como en muchos casos recurrieron al abandono y al maltrato de sus niños.



El problema de los niños de la calle en Santa Cruz, no representa a casos aislados, sino que es una realidad que ha llegado a tener una enorme y preocupante envergadura. Las razones por las cuales estos niños terminan en la calle, si son obligados por sus padres o por decisión personal como alternativa a un hogar destruido, no es el daño más grave que deben soportar, sino las consecuencias de estas actitudes. Pronto estos niños entran en contacto con las drogas y la criminalidad; las drogas como ayuda para soportar la situación sin salida y la criminalidad como medio para asegurar la propia supervivencia.

Muchos niños están solos en la lucha por la subsistencia diaria. La suerte de ellos no le interesa ni a las autoridades respectivas ni a su propia familia. Únicamente las iglesias y algunas organizaciones privadas se preocupan por mejorar la situación social de estos niños. La meta primordial es la integración o reintegración, según el caso, de estos niños en la sociedad. Para ello se precisa de apoyo psicológico y moral a través de personas con vocación de servicio al prójimo y educadores, así como también de una formación escolar o profesional, que garantice a ese ser humano la posibilidad de edificarse una existencia sólida sin criminalidad ni drogas.

La mayoría de las instituciones sociales, tales como Hogares de Niños, hospitales, escuelas, etc. son financiadas y mantenidas por las Iglesias. Sin ellas no existiría en Bolivia una institución social digna de ser mencionada. Aún así los medios siguen siendo limitados. Muchas veces los proyectos son realizables únicamente con la estrecha colaboración entre la iglesia y organizaciones privadas de ayuda.

Mas el tiempo apremia y la necesidad crece cada día. Estos niños son también el futuro de este país y nosotros todos, tenemos la obligación de cambiar esta realidad por un futuro mejor para ellos y por ende para nosotros.


El Directorio de la ASOCIACIÓN PRO NIÑO ABANDONADO:

Lidia de Honnen (Presidente)

Miembro del Directorio desde la fundación de la Asociación Pro Niño Abandonado, trabajó ad honorem durante muchos años como Miembro y Presidenta del Centro Escolar Alemán de Santa Cruz. Miembro del Directorio de la Fundación Hanns A. Hiller.

Sr. Walter Wiedamann (Vicepresidente)

Hijo de la Sra. Lydia Wiedamann, iniciadora de la Asociación Pro Niño Abandonado, quien ahora se halla comprometido con la obra de su madre.

Padre Octavio Sabbadin

Padre Salesiano. Desde 1990 es Director del Hogar de Niños Don Bosco. Durante su labor en Bolivia ha puesto en marcha muchos exitosos proyectos. Para los proyectos Mano Amiga y Barrio Juvenil es el Director responsable de la Educación.

Matias Honnen


Hijo de Lidia Honnen y miembro desde el año 2017.

Otros miembros

Sra. Antonia Tórrez como secretaria del Directorio.
Dr. Walter Julio Fortún
Dr. Carlos Patiño
Sra. Martha Velasco de Canelas
Sra. Rosario Gutiérrez de Paz
Sra. Aida Wende de Elder

Inolvidables:


Lidia Wiedamann

Su impactante y admirable personalidad, que en los últimos 15 años de su vida entregó sin reparos a remediar las necesidades de los niños en Santa Cruz, facilitó a todos quienes la conocieron el abrazar sus ideales y así ayudar a los niños.

Su amor y dedicación a los niños fue y es para nosotros un ejemplo y un deber al mismo tiempo, es por ello que hemos unido el nombre de la Asociación Pro Niño Abandonado a su nombre. Su incesante labor y su inquebrantable optimismo a favor de los niños pobres y necesitados será siempre para nosotros un ejemplo a imitar.

Hanns A. Hiller

Recorrió los mismos caminos de Lydia Wiedamann, compartiendo los mismos ideales en su dedicación a los niños pobres y necesitados. Cumplió funciones de Cónsul Honorario de Alemania por más de 25 años en Santa Cruz. Su obra, la Fundación Hanns A. Hiller, apoya muchas obras sociales.

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Copyright © 2002-2006, Asoc. Pro Niño Abandonado Lydia Wiedamann
Fecha: 14/08/2018
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